Síndrome de procusto: Características y pronóstico

Probablemente ha oído hablar del síndrome de procusto pero no está seguro de lo que es.

La buena noticia es que existe un tratamiento para este síndrome y la mayoría de las personas que buscan tratamiento son capaces de superar sus problemas y llevar una vida normal.

Si usted o alguien que conoce sufre este trastorno, busque ayuda de un profesional cualificado.

Mito de procusto

Este síndrome recibe su nombre del personaje mitológico griego Procusto.

En la historia, Procusto era un hombre malvado que ofrecía alojamiento a los viajeros que pasaban por su casa, pero cuando dormían les cortaba partes del cuerpo para que encajara perfectamente en su cama de hierro: ¡este hombre malvado no tenía empatía por los sentimientos o las necesidades de los demás!

Las personas con el síndrome de Procusto sufren una falta de empatía similar. Es decir que tienden a ver a las personas como objetos, no como individuos con sus propios pensamientos y sentimientos.

Persona con falta de empatía

Estas conductas pueden provocar problemas en las relaciones personales, en el trabajo y en otros ámbitos de la vida.

¿De qué se trata este síndrome?

Se trata de una enfermedad rara y se sabe poco sobre ella. No tiene cura, pero el tratamiento se centra en el control de los síntomas, para así poder mejorar la calidad de vida del sujeto en cuestión. 

Sobre este síndrome se sabe que es un trastorno mental caracterizado por la necesidad de obligar a los demás a ajustarse a las normas rígidas de uno. Esto puede hacerse a través de medios físicos, como la violencia, o de la manipulación emocional.

Es por esto que se considera un tipo de trastorno de la personalidad.

¿Cómo es el perfil de una persona que lo padece?

  • Las personas con esta problemática suelen tener expectativas poco realistas de los otros y se enfadan rápidamente cuando esas expectativas no se cumplen.
  • También pueden ser inflexibles en sus creencias, negándose a ver otro punto de vista.
  • La rigidez, el perfeccionismo y un carácter controlador son rasgos comunes de quienes padecen este trastorno.
Persona controladora de los demás

Con ayuda, las personas con esta afección pueden aprender a relacionarse con los demás de forma más adecuada.

¿En qué ámbitos se observa?

Como ya hemos explicado, el síndrome de Procusto es un término utilizado para describir la tendencia a obligar a los otros a ajustarse a nuestra propia forma de pensar o de hacer las cosas.

Este comportamiento puede observarse en muchos ámbitos de la vida (laboral, familiar, etc). Como cuando tratamos de encajar a otras personas en nuestras nociones preconcebidas de quiénes deberían ser, o cuando insistimos en que se adhieran a nuestras propias normas y valores.

Por ejemplo, puede manifestarse en las relaciones, en las que uno de los miembros de la pareja intenta constantemente cambiar al otro para que se ajuste a su propia visión idealizada de cómo deben ser las cosas. Como tambien puede ocurrir lo mismo con nuestros compañeros de trabajo. 

Problema de pareja

En última instancia, esta necesidad de controlar y moldear a los demás (o a uno mismo) en una forma determinada puede conducir a una considerable frustración e infelicidad.

Es por esto que es interesante pensar que si se encuentra a sí mismo intentando constantemente cambiar a los que le rodean para que se ajusten a sus propios ideales, puede que merezca la pena considerar si este es un comportamiento saludable, o favorable para sus vínculos con los demás.

Si le cuesta soltar el control, o si se da cuenta de que sus relaciones se ven afectadas por su comportamiento, quizá sea el momento de buscar ayuda profesional.

Sus causas

Hay varias causas posibles del síndrome de Procusto:

  1. Puede estar causado por daños en el cerebro debidos a lesión o enfermedad.
  2. También puede ser genético, lo que significa que es hereditario.
  3. Puede ser el resultado de una enfermedad mental, como la esquizofrenia.

Es importante tener en cuenta que se desconoce la causa exacta, pero se cree que el síndrome de Procusto puede estar provocado por una combinación de factores genéticos y ambientales.

Sea cual sea la causa, este síndrome puede ser una afección grave con consecuencias para aquel que lo padece ya que que afecta negativamente la vida y las relaciones.

Es por esto que es fundamental que no tarde en buscar ayuda profesional: el diagnóstico y el tratamiento tempranos son esenciales para controlar la afección y evitar daños mayores.

Tratamientos eficaces

En primer lugar, es importante entender que no hay cura para el síndrome de Procusto, pero el tratamiento para ayudar a controlar los síntomas.

El tratamiento se centra en controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Algunas personas con síndrome de Procusto pueden beneficiarse de la medicación, como los antidepresivos o los antipsicóticos. Otras pueden necesitar terapia para aprender a sobrellevar el trastorno.

Tratamiento farmacológico para el síndrome de procusto

El tratamiento suele incluir terapia cognitivo-conductual y medicación. Con el tratamiento, ellos son capaces de llevar una vida relativamente normal.

Aunque no hay que perder de vista que este trastorno puede ser difícil de tratar porque las personas que lo padecen a menudo no creen que necesiten ayuda. Es decir, que no lo consideran necesario.

Pronóstico

Si cree que usted o alguien que conoce puede tener el síndrome de Procusto, hable con un profesional de la salud mental para obtener un diagnóstico y un tratamiento. Con el tratamiento adecuado, muchas personas con este trastorno pueden llevar una vida relativamente normal.

Tenga en cuenta que si tiene el síndrome de Procusto y no recibe tratamiento, su pronóstico puede ser malo. Las personas con estas características que no son tratadas suelen aislarse y pueden desarrollar depresión o ansiedad. Estas condiciones pueden afectar negativamente a varias áreas de sus vidas.

Nuestra recomendación es que si usted o alguien que conoce sufre de este síndrome, busque ayuda lo antes posible. El diagnóstico y el tratamiento tempranos ofrecen la mejor oportunidad para un buen pronóstico.

Conclusión

Para concluir, sabemos que el síndrome de Procusto es un trastorno raro que puede ser difícil de tratar. Sin embargo, se evidencia que con un diagnóstico y un tratamiento adecuados, muchas personas con estas conductas son capaces de llevar una vida relativamente normal, mejorando sus capacidades para relacionarse con los demás.

Lo que en definitiva, va a conducir a poder tener una vida mas feliz. 

Es por esto que si usted o alguien de su entorno padece esta enfermedad, es importante trabajar para que esta persona busque ayuda profesional lo antes posible, ya que el diagnóstico y el tratamiento tempranos ofrecen una buena oportunidad para un buen pronóstico.

Sobre el autor:

La Licenciada Julieta Landolfi es graduada como Licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires.
Es graduada del programa de Acompañamiento Terapéutico de la Universidad de Buenos Aires.
Se ha formado y especializado con su padre, el filósofo Hugo Landolfi, en el programa que este último ha desarrollado para ayudar a las personas a despertar su mayor potencial, lo cual se enseña a través de los cursos de nuestra escuela.
Realizó practicas clínicas de adultos en el instituto Fernando Ulloa y en la Asociación Argentina de Asistencia Integral para la familia, el adulto y el menor.

Lic. Julieta Landolfi

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