Orientación Vocacional-Laboral para Jóvenes y Adultos

¿Qué hago?

Esta es una pregunta simple y que, sin embargo, es capaz de paralizar a muchas personas, ya que no tienen una respuesta a esta pregunta.

Cuando éramos pequeños siempre estaba presente esa famosa pregunta de: ¿Qué quieres ser cuando seas grande?. Y llega un momento de nuestra vida que realmente tenemos que hacernos esa pregunta, para ver de que manera orientamos nuestro futuro laboral.

Todos sabemos que existen ciertas carreras que socialmente se cree que por ejercerlas seremos "exitosos" o nos ira "bien" en la vida. También a veces puede suceder que nos encontremos en un trabajo el cual no nos agrada ni nos hace felices, pero permanecemos allí por el dinero, o por cualquier otra variable. Teniendo esto en cuenta, muy pocos adultos ejercen o se dedican a aquello que aman. Podría decirse que, más que por decisión, llegaron allí por casualidad.

Pero, lo que nos interesa aquí es que las personas puedan llegar a orientar su futuro laboral basándose en su vocación, es decir, en aquella profesión que les daría una vida de plenitud, en el sentido laboral. 

A partir de aquí se puede evidenciar que la orientación vocacional no aplica únicamente para adolescentes o jóvenes, sino que también aplica para todo ser humano que todavía no haya encontrado aquello que realmente le interese y le apasione hacer.

Es por esto que nos gustaría comentarle en este articulo que existe una manera de solucionar esa falta de dirección e incertidumbre en las personas, todo a través de la orientación vocacional.

¿Qué es la orientación vocacional?

El origen latín de ambas palabras oriri y vocare significan respectivamente nacer y llamar, lo que podría traducirse como el llamado al nacer.

Y es que, todos los seres humanos en algún momento percibimos ese llamado a hacer algo que nos llena de plenitud. Esa tarea, trabajo o disciplina, como quiera que pueda ser clasificada, es nuestra vocación por naturaleza.

Y entiéndase por vocación, aquello que podríamos hacer todos los días sin cansarnos ni aburrirnos. Algo que no haríamos por dinero, sino que por el contrario, nos gusta tanto que pagaríamos para poder hacerlo si fuese necesario. Esa es nuestra vocación.

Es decir que no haríamos un trabajo al cual no le encontramos sentido, un trabajo que no nos hace felices ni nos interesa en lo mas mínimo. Encontrar nuestra vocación implica encontrar aquello a lo que estamos llamados a ser, es decir, a encontrar aquello que amamos. A esto apuntamos aquí.

Pero, ¿Cómo damos con ella?, ¿acaso somos capaces nosotros mismos de descubrir nuestra vocación?

Muchas veces no, y allí es donde entra la orientación vocacional. Esta es comprendida como un proceso que implica ayudar a las personas a elegir aquella profesión o trabajo, acordes a los intereses de cada uno en particular. Teniendo en cuenta sus propios intereses, deseos, su vocación. 

Principalmente, la orientación vocacional es un trabajo preventivo, y tiene una particularidad única que muy pocas ramas de la psicología posee, ya que la orientación vocacional puede llevarse a cabo tanto en grupo como de manera individual.

De hecho, los talleres de educación vocacional se están volviendo cada vez más comunes dentro de las instituciones pues, la profesión que desempeña una persona al final influye también en la sociedad como un todo, no solo en la vida de esa persona.

Pero, ¿para qué sirve realmente la orientación vocacional o laboral?

Desde la exploración de intereses, pasando por el análisis de la realidad y un estudio del mercado laboral así como el impacto socioeconómico del individuo si elige desempeñarse en dicha vocación, la orientación vocacional abarca todo el espectro que va desde el aspecto de orientación propiamente dicho, hasta el desarrollo hipotético de la carrera.

Además, la orientación vocacional se encarga de brindar apoyo a las personas que se encuentran en algún proceso de transición y que aún no han dado con su vocación, por lo que no se reduce a jóvenes adolescentes ni universitarios.

Ahora bien, es necesario clarificar que a través de la orientación vocacional las personas encuentran principalmente una guía eficiente que los ayudará para la toma de la decisión más acertada según sus verdaderos intereses. No obstante, es la persona quien, al final de cuentas, siempre tendrá la decisión final sobre su vida profesional.

Es por ello que lo ideal es tratar de llegar a las personas cuando están en las etapas más tempranas de su vida, preferiblemente antes de que tengan responsabilidades o compromisos que puedan influir en su decisión, como es el caso de una relación con un nivel de compromiso elevado o una familia a la cual deben mantener.

¿Esto impide que un adulto mayor encuentre en la orientación vocacional las respuestas que busca? La respuesta es no, un adulto formado y que ejerce una profesión, puede descubrir a través de la orientación vocacional que, su vocación, nunca fue realmente la carrera elegida.

Pero, y como uno de los objetivos de esta ciencia es considerar también el impacto del sujeto en la sociedad, cuando ya se está ejerciendo una profesión la situación cambia drásticamente, en especial si se tienen personas dependientes, por ello es primordial encontrar siempre un equilibrio mientras se ayuda al desarrollo de la persona, tanto de su autoestima como con la forma en que se percibe asimismo(a) dentro y fuera de la sociedad.

¿Qué profesionales están capacitados para orientar vocacionalmente?

Se necesitan dos bases fundamentales para ejercer la orientación como profesión: entrenamiento teórico y entrenamiento técnico, centrado este último en la realidad socioeconómica en que viven las personas a las que se quiere orientar. Por esa razón, tanto los terapeutas como los psicólogos son los ideales para esta rama. El psicólogo específicamente en este caso, gracias a la formación académica que recibe.

Por esta razón, hoy en día es más común ver departamentos de psicología en las escuelas en donde uno o más profesionales preparados se familiarizan también con la situación particular de cada alumno, esto último con el fin de brindarles la mejor orientación posible cuando llegue el momento.

Ahora bien, debido a la demanda de personas capacitadas para ejercer esta labor de orientador, así como el deseo de apuntar a una orientación cada vez más personalizada, se han creado varios programas dentro de las instituciones con el fin de capacitar a profesores y voluntarios vinculados a las instituciones para que ellos también sepan utilizar las herramientas de la orientación vocacional.

De esa forma, el proceso de orientación se vuelve más efectivo, y los jóvenes adolescentes pueden desarrollar un mejor vínculo con su orientador que, a su vez, estará mucho mejor familiarizado con el caso.

¿Qué rama de la psicología estudia orientación vocacional?

Tanto la psicología educacional como la psicología laboral son las ramas idóneas cuando se busca un profesional con un trasfondo adecuado para que ejerza como orientador vocacional dentro de una institución.

Esto se debe al conocimiento que tienen para elaborar psicodiagnósticos y perfiles psicológicos que permiten determinar cómo se puede ajustar mejor una persona a un entorno laboral.

A su vez, estará capacitado para intervenir en discordias dentro del ambiente laboral que dificultan el desempeño general de la empresa como un todo.

Especialización profesional en orientación laboral como carrera profesional

Aunque ya mencionamos las dos ramas de la psicología que mejor se adaptan a la orientación vocacional, para especializarse en este campo se pueden estudiar varias ramas de la psicología como la psicología de las organizaciones, psicología social e incluso la mismísima psicología clínica.

Sin embargo, el trabajo de campo y la experiencia que se adquiere es primordial para convertirse en un verdadero especialista.

A medida que nuevas profesiones tentativas surgen en nuestra sociedad, la metodología del orientador así como la predisposición para abordar a personas indecisas que sienten cierta inclinación hacia esas profesiones poco ortodoxas, deben evolucionar.

Es aquí donde incluso las estrategias de afrontamiento y psicología de la Gestalt juegan un papel relevante para ayudar a los futuros profesionales.

Acudir a conferencias, charlas y talleres en donde se explore la evolución del mercado laboral a la par con las tecnologías actuales ayudará mucho al momento de especializarse como orientador vocacional.

La orientación vocacional puede ir hasta donde tu estés dispuesto llegar. Piensa que hoy en día se ha vuelto más relevante que nunca la frase que dicta “si no consigues un trabajo que te guste, créalo tú mismo” dando a lugar a muchas personas que hacen cosas que antes eran inimaginables, como viajar por el mundo y experimentar todo tipo de cosas, por lo cual les pagan.

Por otro lado, recuerda que la psicología industrial y de las organizaciones pueden ser las mejores opciones a elegir si se quiere llegar a ser un profesional de la orientación laboral.

Orientación vocacional específica para adolescentes

Cuando, como orientador vocacional, se quiere ayudar a jóvenes y adolescentes, es muy importante otorgarles las herramientas adecuadas que lo guíen en su proceso de autodescubrimiento sin dejar de lado el hacerles entender cómo su decisión causará un impacto en la sociedad.

Además, otro factor que es en extremo relevante es la dosis de realismo. Después de todo, la vocación no se descubre, se construye. Conocerse como persona no equivale a mágicamente amar una profesión en particular.

El amor hacia una carrera se desarrolla a través de los años y siempre variará de persona a persona, pues son las experiencias desempeñando esa carrera o profesión lo que en última instancia harán sentir al orientado si pertenece allí o no.

En el caso de los adolescentes, el proceso de autodescubrimiento involucra familiarizarse con la forma en que la ansiedad, miedo y confusión se manifiestan en él o ella, y cómo estas emociones influyen en su día a día.

También se deben abordar diversos temas que ayuden al orientador a determinar qué posibles profesiones podrían calzar bien con el adolescente para garantizar que en un futuro se convierta en alguien que realmente contribuya a la sociedad y que al mismo tiempo realice aquello que ame.

Este proceso no puede realizarse de manera aislada con el orientado. Es cierto que varias sesiones deberían ser entre el orientador y el adolescente, sin más involucrados. Pero en general, los familiares, profesores y amistades deberían formar parte del proceso. De todas maneras, siempre ten en cuenta que la decisión es individual de la persona. 

Por esa razón, es primordial inculcar en todos tolerancia hacia las dudas, las decisiones poco ortodoxas, incertidumbre e incluso errores al elegir una profesión.

Además, en la fase de adolescencia, es importante trabajar los aspectos de dependencia e independencia que muestra el sujeto hacia sus principales figuras de autoridad. Así como también la forma en la que este se desenvuelve dentro de su núcleo social dentro de la escuela.

Después de todo, los salones de clases muchas veces funcionan como una simulación a pequeña escala de la sociedad en general. Que el adolescente se de cuenta a temprana edad cuál ha sido su rol durante su vida escolar dentro de esas pequeña “simulación” puede ayudarle enormemente a elegir una carrera para su futuro.

El aspecto más importante es ayudar al adolescente a comprender que, este proceso de preparación y guía al final se convertirá en una decisión muy importante. De todas maneras, recuerda que puede ocurrir que te decidas por una carrera, y luego te des cuenta que no era para ti. Y eso también esta bien. Probando también se aprende. 

Por lo que podría decirse que, una de las metas más importantes a lograr durante la orientación vocacional, es ayudar a la persona a encontrar aquella carrera o profesión a través del autodescubrimiento personal. 

Componentes de la orientación vocacional

Todas las personas involucradas durante la orientación vocacional son componentes importantes. Incluso la ausencia del padre o la madre influyen en la decisión que una persona bajo orientación tomará al final.

Sin embargo, durante el proceso, es primordial para el orientador descubrir dos factores determinantes:

  • El potencial de la persona que está recibiendo la orientación y
  • Los intereses de la persona

Sólo teniendo esta información, el orientador puede llevar a cabo una labor que realmente influya en la persona.

¿Cómo pueden descubrirse estos elementos? Pues a través de test de personalidad y varias pruebas de aptitud académica. No obstante, los orientadores saben que no todo se resume a una hora de evaluación psicológica para dar con la información correcta, es por ello que se recurren a varios elementos de la vida diaria.

Pedirle al orientado que lea varias biografías y luego determinar cuál fue de su mayor interés y con cuál estuvo en mayor desacuerdo o antagonismo también ayuda mucho. Y no solo con biografías, sino con textos de temas variados o ejercicios más interactivos que involucran la tecnología actual, como es analizar varios perfiles de figuras públicas de las redes sociales.

Una vez que se tiene una visión general clara, se procede a estudiar el mercado laboral y analizar el rol dentro del orientado en ese ámbito a través de cuestionarios.

Todas las variables se analizan y esto puede ocurrir varias veces durante el proceso. Dichas veces, una o más posibles vocaciones podrían ser descartadas, aunque el escenario ideal es que el orientado se vaya con varias opciones en mente y que estén alineadas con lo que quiere lograr para su futuro.

Diversos tipos de test de orientación vocacional

Aunque la lista a continuación representa gran parte del estándar que desde sus inicios fueron utilizados para ayudar a las personas a dar con su vocación, apoyarse en nuevas tecnologías y procedimientos que permiten explorar muchas otras alternativas profesionales es algo que todo orientador debería considerar siempre. Sobre todo si el instituto o grupo de personas a su cargo así lo demandan.

1. Test para medir las habilidades del orientado

Este tipo de evaluaciones tienen un fin claro, y es determinar para qué es bueno y para qué no es bueno el orientado. Descubrir esto puede ser de mucha utilidad para este proceso. Además, dar con esas "carencias" en compases tempranos de la orientación ayuda mucho a la persona a ajustar la forma en la que estudia y se prepara. La Universidad Piloto de Colombia tienen un test de este tipo.

2. Test de autoconocimiento

Aquí lo importante es que la persona descubra qué tipo de personalidad tiene y qué rol juegan las personas con su perfil de intereses y capacidades dentro de la sociedad.

Tener un modelo a seguir ayuda mucho a esclarecer las dudas de las personas.

3. Test de interés

Este tipo de evaluación se enfoca en medir la felicidad del orientado. Cuando las personas trabajan en un ambiente donde se sienten a gusto, sus niveles de productividad superan exponencialmente a los que trabajan en un lugar donde son infelices. Y tener en cuenta esto es fundamental. 

Empresas como Google y Facebook intentan crear ambientes felices personalizados para sus empleados con el fin de mantener los índices de productividad al máximo.

4. Simulaciones

Replicar de cierta forma las circunstancias de la persona dentro de ese ambiente laboral, ayuda a ambos, el orientador y el orientado, a determinar si la decisión es acertada o no de acuerdo a sus principios, capacidades e ideales.

Por ejemplo, muchas personas que querían estudiar medicina terminan desistiendo al darse cuenta que no les gusta leer hasta altas horas de la noche para luego memorizar. Otras abandonan al darse cuenta que simplemente no toleran ver grandes cantidades de sangre. Por esto mismo, este test puede convertirse en una herramienta de gran ayuda para tomar una decisión de este tipo. 

¿Son útiles los talleres de orientación laboral?

Definitivamente sí.

Los talleres son una forma de llevar la orientación vocacional un nivel más allá. Se trata de una simulación de la vida real ya que, al tener un grupo tan diverso hablando de las carreras por las cuales abogan, la persona puede observar desde una perspectiva práctica cómo influye su rol en la sociedad y cómo el resto de los roles lo afectan a él o ella.

Un  taller puede llevarse a cabo con personas que están interesadas en la misma carrera o posiciones afines. Pero esto no es limitativo, ya que el taller puede involucrar personas con aspiraciones completamente diferentes, tanto de edad como de clases sociales.

En este punto, la exposición ante la sociedad y la capacidad de ver en primera fila su rol dentro de un entorno real, ayudará a los orientados a tomar con firmeza su decisión final o, los ayudará a replantearse mejor las cosas, pues lo que puede mirarse genial en la teoría, cuando se pone en práctica cobra un sentido más real de cómo sería si elige ese camino.

5 libros recomendados sobre orientación vocacional

Partiendo de la base en que tanto el orientador como quien recibe la orientación, ambos necesitan ayuda para poder lograr su meta final, aquí hay una lista de cinco libros que exploran a fondo la orientación vocacional. Por lo que, no importa si eres un profesional que quiere ayudar a alguien a encontrar su rol en la sociedad o un joven en busca de su norte, leer estos libros te será de gran ayuda.

1. Tú eres tu Coach

En este texto, Miguel Udaondo nos enseña a descubrir, a través del diálogo interno, ese mentor que llevamos por dentro y que nos guía al éxito en nuestras vidas, tanto a nivel personal como profesional.

Después de todo, nosotros mismos somos los que mejor conocemos la respuesta de qué es lo que nos gustaría hacer o por qué acciones nos gustaría ser recordados.

2. Cosas que no podremos evitar, de Verónica Sánchez Orpella

Un libro con un protagonista joven y aventurero que se sale del molde y abandona los rieles que la sociedad había construido para él con el fin de encontrar su propio camino.

Este libro aclamado por el Gobierno de Andorra y que tuvo un gran recibimiento por los jóvenes de entre 14 y 16 años, nos enseña a ver la vida desde la perspectiva de un adolescente en una era de cambios constantes.

Es tanto inspirador como un recordatorio de que, antes de ser adultos formados y estoicos, fuimos jóvenes efervescentes y con una vida en plena construcción.

3. Ética para Amador, de Fernando Savater

Si hay algo que destaca de este libro es su interactividad con el lector y las preguntas que planta en nuestra mente.

Cuestionarlo todo, incluso a nosotros mismos es primordial cuando se trata de crecer y madurar como personas. Además, este libro sirve de recordatorio para aquellas personas que ya dan por sentadas las cosas.

4. Pensar rápido, pensar despacio, de Daniel Kahneman

Como dicta el título, este libro nos enseña a considerar las situaciones de dos maneras diferentes, haciendo que evolucione nuestra manera de tomar decisiones y juzgar las situaciones antes de actuar.

No por nada Daniel Kahneman es un ganador al premio Nobel de Economía. Una lectura obligatoria si se quiere desarrollar un pensamiento realmente crítico con una mentalidad millonaria.

5. Búscate la vida , de Marcos Álvarez

También economista de profesión, Marcos nos plantea la gran pregunta ¿Qué estás dispuesto a hacer para conseguir eso que quieres? Y con ella nos desarma, puesto que, solo cuando realmente queremos lograr algo, estamos dispuestos a hacer tanto como el nos explica en su libro.

Se trata de buscar nuestro lugar en la vida, no de esperar que venga alguien más a decirnos qué hacer y por qué deberíamos hacerlo. Definitivamente un gran texto que ayudará tanto al orientador como al orientado, para ganar una nueva perspectiva de su situación entera.

Sobre el autor:

Lic. Myrian Pereyra

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